El Euribor, que es el tipo de interés del mercado interbancario, está subiendo.
¿Por qué?
Es el resultado de un aumento de tipo de interés oficial (lo decide el Banco Central), de la retirada de estímulos (tapering) y de las expectativas de nuevos aumentos. Al haber menos dinero, es más difícil financiarse, y el que presta exige más precio, o sea, más intereses.
¿Cómo hemos llegado a esta situación?
El año 2020 será recordado como el año del confinamiento que paró la economía a nivel mundial, poniendo a prueba un durísimo reto de liderazgo político, social y económico a todos los niveles. Para solucionar el problema del crecimiento económico se implementaron medidas expansivas tanto los gobiernos como los bancos centrales. En política monetaria, la mayoría de los bancos centrales bajaron los tipos de interés a niveles cercanos al 0%, inyectaron dinero con los QE (Quantitive Easing) comprando activos de deuda, que permitieron que los Estados y las empresas se endeudaran, y se generara un exceso de liquidez. Muchos economistas advirtieron del riesgo inflacionista que todo ello comportaba. Pero de forma sorprendente, esta posibilidad nunca se materializó en alza de precios al consumo, ni en alzas salariales relevantes. Solo los activos (inmobiliario, bonos, y acciones en algunos sectores como el tecnológico), subieron con fuerza. Ahora ha aparecido la inflación de precios al consumo, la que define lo que nos cuesta vivir. Esta inflación es la que está presionando a los Banco Centrales a que suban los tipos y a que retiren dinero en circulación (tapering y tightening), lo que provoca un aumento de los tipos de interés. La inflación está alrededor del 9% en Europa y en España (después de un máximo del 10,8%). De cara a final de año la situación podría agravarse.
El mercado interbancario ya ha recogido parte de dicho efecto aumentando el tipo de interés interbancario de forma significativa. En 9 meses ha pasado de -0,48% al 2,233% actual.
Y esta situación ¿cómo me afecta?.
Una subida de tipos de interés favorece la retribución de los inversores que tengan ahorro ya que obtiene un mayor rendimiento.
Pero para una persona que tenga una deuda, si ésta tiene un tipo variable, encarecerá la cuota a pagar. Esta suele ser la situación común en un préstamo hipotecario.
En los últimos tres años, con tipos negativos, muchas familias decidieron hipotecarse a un tipo de interés fijo, que podría estar entre el 0,9% y el 2% en función de la vinculación con la entidad. A dichas familias la subida actual del EURIBOR no les afecta.
Sin embargo, hipotecas a tasa variable, que son la mayoría de las existentes (aproximadamente 4 millones de familias españolas), por ejemplo a un tipo de interés de EURIBOR 12 meses + 1%, en la próxima revisión verán aumentar el importe de su cuota de manera significativa. Por ejemplo una hipoteca a la cual le quedaran 20 años hasta el vencimiento, y cuyo capital pendiente fuera de 150.000 euros, y que hoy con una tasa de interés de 0,52% ya que en la última revisión de diciembre 2021, el Euribor 12 meses estaba en negativo (-0,48%) comportaba una cuota de 658,20 euros al mes. Pero si hoy se realizara la revisión, con un Euribor 12m a 2,23%, deberá satisfacer un tipo de interés del 3,23% y la cuota resultante a pagar sería de 849,27 euros. Es decir, 191,07 euros más al mes (2.292,84 euros más al año).
¿Y cuándo me aumentará la cuota?
Dado que el tipo que se aplica a las revisiones no es el del momento de la revisión, sino que se toma de referencia el EURIBOR medio mensual, de dos o tres meses antes, la consecuencia de las revisiones se produce con mucho retraso. Es decir, una hipoteca que se revise en diciembre, tomaría de referencia el EURIBOR de octubre o septiembre. Por tanto, hoy, la mayoría de familias no ven un gran encarecimiento de la cuota, ya que las mayores subidas se han producido en agosto y septiembre, lo que afectará a las revisiones de noviembre y diciembre. Por este motivo, a pesar de las advertencias del incremento del coste, muchas familias aún no lo han percibido.
No descarten que la sorpresa sea igual a la que se ha tenido con la factura de la luz y el gas.
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